Estrategia Pro-Riqueza, verdadera solución para la Pobreza
- La noble preocupación por superar la pobreza
La marcada y persistente presencia de sectores poblacionales en condiciones de pobreza en América Latina durante décadas, ha generado desde finales del siglo pasado una gran preocupación en los Países, en las Agencias y en los Bancos Internacionales de Desarrollo. Reflejo de ello fue la Agenda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que debía cumplirse al 2015 y cuyo periodo se extendió al 2030 bajo la modalidad de la Agenda 2030 para el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) firmada por los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas en setiembre de 2015.
Ello ha hecho que todos los países firmantes, entre ellos los de América Latina y el Caribe, pongan un énfasis especial en el combate a la pobreza con distintas estrategias siendo la más generalizada, en esta parte del mundo, la de “transferencias condicionadas”. Consisten en el otorgamiento de subsidios públicos focalizados a personas y/o familias en situación de pobreza y vulnerabilidad de áreas rurales y urbanas a condición de incorporar ciertas prácticas, que varían de país a país, tales como la vacunación de los niños, la asistencia a la escuela, y otras, con la noble intención de romper el ciclo intergeneracional de la pobreza.
A pesar del loable esfuerzo por reducir y superar la pobreza en la mayoría de los países, se han logrado avances, pero no suficientes ni en las proporciones esperadas. A tan sólo 5 años del año límite temporal se ha avanzado considerablemente en varios aspectos, pero todavía se está lejos de cumplir con los 17 objetivos y metas especialmente los dos primeros, propuestos para esa fecha. Ya se deduce que al año 2030 no se cumplirá con las metas previstas.
La tesis de este artículo es que no se logrará reducir de manera significativa la pobreza mientras la forma de combatirla no se enfoque en resolver las causas que la generan.
Centrarse e insistir en combatir las consecuencias de la pobreza, como lo induce el orden de los ODS, no es la manera exitosa de enfrentarla cayendo más bien en esfuerzos infructuosos que he llamado PRO-POBREZA, porque hacen perdurable esa condición.
Las transferencias condicionadas maquillan la realidad disminuyendo la pobreza por ingresos de manera artificial porque cuando se retira el subsidio, esas familias vuelven a caer en condición de pobreza. Ello sucede porque los subsidios no generan capacidades productivas para lograr trabajo e ingresos estables y permanentes.
- La causa de la pobreza es el no aprovechamiento de sus riquezas.
La causa profunda de la población en condición coyuntural de pobreza es la falta de capacidades y condiciones para transformar sus riquezas humanas y territoriales en activos productivos.
No se están enfocando bien los objetivos, las estrategias y las acciones para superar la pobreza. El problema de la pobreza no es ella en si misma sino es ella como consecuencia del no aprovechamiento de las riquezas locales, tanto humanas (la capacidad de la propia población en condición de pobreza) como naturales, construidas y productivas existentes en sus propios territorios.
Esa es la causa de la pobreza: el no aprovechamiento de sus riquezas.
Ello requiere un enfoque totalmente distinto basado en la formación de capacidades humanas y dotación de infraestructura para el aprovechamiento sostenible de sus activos territoriales de manera inteligente.
Numerosas personas en condiciones coyunturales de pobreza habitan territorios que albergan grandes riquezas.
- Sobre el “Gran Fallo” de los ODS: El orden de los factores SI altera el producto
Si analizamos los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible, vemos que el primero es el FIN DE LA POBREZA, el segundo es HAMBRE CERO, el tercero SALUD Y BIENESTAR, el cuarto EDUCACIÓN DE CALIDAD.
Los cuatro ODS mencionados son muy bien intencionados. Pero lo que no se dice es que en realidad el cumplimiento de estos cuatro objetivos son el resultado de cumplir otros objetivos que los anteceden pero que están bastante más lejos en la lista de prioridades como el objetivo n°8: TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO ECONÓMICO, (que debería ser redactado al revés, porque es el crecimiento económico el que permite el trabajo formal o decente), el Objetivo n°9: INDUSTRIA, INNOVACIÓN E INFRAESTRUCTURA, el Objetivo n°12 CONSUMO Y PRODUCCIÓN RESPONSABLES.
El cumplimiento de estos tres objetivos (y otros no contemplados en los 17 ODS) es lo que va a permitir que la población tenga trabajo e ingresos o genere su propio negocio de manera estable para superar la pobreza y el hambre. Por lo tanto, deberían antecederlos en el orden de prioridades. Otras fórmulas de enfrentar la pobreza no son perdurables y devienen en fantasía.
La secuencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es una observación estratégica que expresa un fallo estructural en la concepción de los mismos.
Si los ODS le hubieran puesto toda la fuerza a la movilización de las palancas de la inversión pública eficiente y focalizada en infraestructura de conectividad, infraestructura de salud y educación y a la promoción de la inversión privada en el desarrollo de las riquezas naturales y productivas de los territorios con poblaciones en condición coyuntural de pobreza, impulsando la generación de empresas y emprendimientos, encadenamientos productivos, con trabajo, empleo, ingresos, para las poblaciones locales, estaríamos en un camino más cercano y realista hacia el fin de la pobreza y el hambre cero.
Pero al priorizar y poner por delante, en primer lugar, los resultados finales esperados antes que los factores desencadenantes de esos resultados, ha inducido a serias confusiones y equivocaciones a gobiernos de corte muy social que han caído en manejos presupuestales públicos incoherentes. Esa priorización en el presupuesto público induce a grave error porque se concentra la inversión en factores improductivos como las transferencias condicionadas sin poner el acento en la generación de riqueza del país para financiar el combate a la pobreza formando capacidades para que las poblaciones en condiciones de pobreza desarrollen sus riquezas e impulsándolos a formar parte de una sólida clase media. Se cae por el contrario en la trampa de desfinanciar el presupuesto público sin promover inversiones productivas que generan ingresos públicos para continuar financiando el ciclo. A esta situación se suman los factores externos que han influido en el decrecimiento del PIB de los países de América Latina en los últimos años, más aún durante y después de la pandemia del COVID – 19.
Pocos analistas señalan el ordenamiento como un fallo estructural de los ODS, pero consideramos honesto y responsable atrevernos a decirlo y sustentarlo.
Por otro lado, debemos medir el impacto económico de las transferencias en el presupuesto público de los países. Las transferencias condicionadas no sólo maquillan la realidad presentando una disminución de la pobreza de manera ficticia (y no van al centro del problema), sino que representan un costo de oportunidad fiscal masivo, al desviar recursos de la inversión en formación de capital humano y de infraestructura productiva que van a la médula de combatir la pobreza, sino que reducen la generarían ingresos fiscales sostenibles. Transferencias condicionadas bien focalizadas a personas de alta vulnerabilidad (discapacidades, enfermedades congénitas, y otros que impiden el trabajo o la actividad productiva) de familias de escasos recursos, es necesaria y justificable.
La “Secuencia de Desarrollo Inverso (SDI)” o “Secuencia PRO-RIQUEZA de los ODS”.
- Prioridad 1 (Motor: capacidades productivas): ODS 8 (Trabajo Decente y Crecimiento Económico redactado al revés: Crecimiento económico y trabajo decente).
- Prioridad 2 (Combustible: condiciones productivas): ODS 9 (Infraestructura, Innovación) + ODS 12 (Producción/Consumo Responsable).
- Prioridad 3 (capacidades socio-productivas) ODS 3, (Salud y bienestar)ODS 4 (Educación de calidad)
- Resultado Final (Impacto social): ODS 1, 2, (término de la Pobreza y el Hambre cero).
- Enfoque Pro-riqueza
Invertir en desarrollar las riquezas para superar la pobreza y no subsidiar la pobreza para su eternización.
Necesitamos innovar enfoques y modelos de desarrollo y de democracia con estrategias y acciones que vayan a la médula de la solución del problema de la pobreza que es la falta de generación de riqueza, y por eso le he llamado enfoque PRO-RIQUEZA, para dotar de herramientas a las poblaciones en circunstancias coyunturales de pobreza para que puedan aprovechar sus riquezas y convertirlas en activos productivos.
La mejor manera de combatir la pobreza es impulsando la riqueza existente en los territorios donde habitan las poblaciones en condición coyuntural de pobreza, justamente porque o no tienen las habilidades y capacidades técnicas y de recursos para aprovecharlas, o porque no son conscientes de esas riquezas y de la forma como las pueden aprovechar. Por allí hay que empezar.
Es una propuesta algo disruptiva de la autora para enfrentar la pobreza, frente a la estrategia generalizada que hemos titulado “PRO-POBREZA” porque, a pesar de su buena intención, perpetúa el ciclo de la dependencia.
Este enfoque “pro-riqueza” tiene el poder de transformar el patrón de desigualdades territoriales y sus profundas causas estructurales. Al impulsar la riqueza endógena, se ofrece la mejor manera de combatir la pobreza, superando el enfoque tradicional “pro-pobreza” que considera a los territorios que tienen habitantes en condición de pobreza, como espacios sin capacidades para forjar el desarrollo de sus riquezas y está centrado en las carencias y en los subsidios a través de transferencias condicionadas castrando el ímpetu y la capacidad de los territorios y de sus poblaciones de impulsar sus propias riquezas y potencial existente. Lamentablemente, en enfoque “Pro Pobreza” predomina en el Estado y en gran parte de los organismos multilaterales.
En la escencia de la presente propuesta, subyace la de un capitalismo incluyente de los territorios que postula que la maximización del beneficio económico local debe ir de la mano con la inclusión de las poblaciones en condición coyuntural de pobreza en las actividades productivas de las cadenas de valor sea como trabajadores o como emprendedores y empresarios accediendo a la propiedad de los activos productivos. Se trata en resumen de CAPITALIZAR LA POBREZA PRODUCTIVA para incorporarla al dinamismo del crecimiento económico y el desarrollo local y no subsidiar sus hogares restándoles en la práctica (y en la mayoría de los casos anulando) su capacidad productiva.
La riqueza impulsada desde el territorio y por sus propios habitantes es la solución que resuelve la causa de la pobreza. No se trata solo de que las grandes empresas inviertan en el territorio, sino de que las poblaciones se conviertan en trabajadores, proveedores formalizados o emprendedores, socios, logrando así la inclusión productiva. Esto va más allá del empleo formal: busca el acceso a la propiedad del capital y el reparto de valor en la población económicamente activa y productiva de las comunidades.
Además de las grandes inversiones privadas en los territorios (muchas de las cuales no generan arrastre local), el enfoque PRO-RIQUEZA busca atraer y fomentar inversión para desarrollar la riqueza territorial agregando valor y capacidad instalada, es decir capitalizando y tecnologizando los territorios.
- Herramienta PRO-RIQUEZA: El Mapa de riquezas
Una herramienta fundamental del Enfoque PRO-RIQUEZA es la elaboración de los mapas de riqueza como herramientas cruciales.
El Mapa de Riqueza es la herramienta tangible y práctica del enfoque PRO RIQUEZA que consiste en la identificación y elaboración de mapeos o plano del potencial productivo priorizado que trasciende el simple inventario de recursos. Debe integrar tres ejes:
- Riqueza endógena (activos naturales, humanos, construidos, productivos, sociales, culturales),
- Demanda de mercados (nacionales e internacionales), y
- Brechas de infraestructura y capacidades.
Su utilidad radica en que es insumo básico para la formación de presupuestos públicos indicativos y por resultados, pero también para crear una oferta de valor atractiva para la inversión privada externa
Para construir un desarrollo inclusivo y sostenible, es imperativo detectar la identidad, la unicidad y las ventajas distintivas de cada territorio.
El territorio está íntimamente relacionado a los términos IDENTIDAD PRODUCTIVA y también al de DESARROLLO porque es allí donde se inician ambos, tanto la Identidad Productiva como el Desarrollo.
A través de la identificación y aprovechamiento estratégico de las riquezas de los territorios, aunada a una sólida organización e institucionalidad privada local (asociaciones de productores, gremios empresariales, instituciones de desarrollo) y eficiente institucionalidad pública (Municipalidad, sectores públicos locales) y con la provisión de los medios necesarios (presupuesto público local, regional y nacional e inversión privada local, nacional e internacional); se pueden alcanzar los propósitos de convertir las riquezas en activos productivos como objetivos colectivamente acordados.
El territorio y la identidad productiva (detección de las riquezas en las que invertir) actúan como el pilar de base de un andamiaje complejo que moviliza tanto las fuerzas locales como las externas, haciendo posible la consecución de un anhelo común y, por ende, la construcción de un verdadero desarrollo gestado por las fuerzas vivas de esa comunidad.
La pregunta es, ¿cuántos mapas de riqueza de nuestros territorios tenemos? Si no somos conscientes de nuestras riquezas y no las conocemos, ¿cómo vamos a desarrollarlas?
- La renta territorial y el valor agregado endógeno
El desarrollo de las riquezas naturales y productivas locales permiten además del empleo y la generación de riqueza, las siguientes ventajas:
- Renta territorial: Es el valor económico que el territorio genera de manera sostenible (a través de impuestos, regalías, beneficios de empresas locales, etc.) y que permanece en él. El enfoque PRO-POBREZA se centran en el gasto social, mientras que el Enfoque PRO-RIQUEZA se centra en la generación y retención de la Renta Territorial. Esto es vital para financiar la infraestructura (conectividad, salud, educación) y los servicios sociales sin depender de transferencias externas.
- Valor agregado endógeno: Es el proceso de transformar la materia prima local (la riqueza) dentro del propio territorio, antes de exportarla reforzando el ODS priorizado N°9 (INDUSTRIA, INNOVACIÓN E INFRAESTRUCTURA).
- Oportunidad de industrialización o transformación que añada valor económico: El Mapa de Riqueza no solo debe identificar un recurso (ej. una fruta), sino la agregación de valor a la misma: clasificación, lavado, selección, empaque, sistema de frio, si se venderá fresca o conversión en fruta seca deshidratada, o en conserva, o en mermelada; antes de que el producto salga del área. Esto genera innovación, tecnología, empleo más calificado y más ingresos locales.
- El Estado como “Gran desbloqueador”
Llama extremadamente la atención la ausencia de un ODS sobre la EFICIENCIA ESTATAL porque este el punto de mayor impacto en el intento de que los 17 ODS se cumplan ya que la ineficiencia estatal y la sobrerregulación actúan como el “Impuesto no declarado a la riqueza territorial” y además ralentizan todas las decisiones de presupuesto y ejecución del mismo. Es una barrera invisible que frena a los emprendedores locales y a las inversiones privadas de mediana y gran envergadura. Generalmente, frena también al propio Gobierno nacional y niveles subnacionales.
La ineficiencia del Estado en su conjunto, pero de manera particular en los territorios rezagados; se revela no solo en recursos escasos destinados a ellos, sino también en la poca capacidad de priorización de proyectos desencadenantes del desarrollo y de ejecución de los mismos; y en algo central, el “déficit de visión estratégica”, que es precisamente lo que el Mapa de Riqueza debe subsanar, al darle al gobierno local una hoja de ruta cocreada.
Y extrañamente no existe ningún ODS vinculado a la EFICIENCIA DEL ESTADO, que es una de las principales causas de la pobreza por la falta de inversión pública y/o la deplorable administración y ejecución, además del freno que pone el Estado a la inversión privada con normas y trámites exagerados (fuente de corrupción) para el crecimiento y la reducción de la pobreza.
Podemos enumerar la cantidad de estudios y el tiempo invertido en analizar y medir la pobreza bajo distintos enfoques: El más reciente, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), pobreza por ingresos, pobreza por necesidades básicas insatisfechas (NBI), pobreza por antropometría (desnutrición), índice de desarrollo Humano (IDH), Coeficiente de Gini. Cada uno de ellos tiene su versión en mapas. Si bien estos esfuerzos son de gran importancia y muestran la necesidad de un enfoque integral del desarrollo es necesario también enfocar las políticas y las acciones en formación de capacidades para generar riqueza que es la causa de fondo.
Por esos motivos, son escasos cuando no inexistentes, los mapas de riqueza de los territorios rezagados y de los prósperos a nivel nacional.
Entonces, en realidad estamos equivocando la forma de afrontar la lucha contra la pobreza. Los enfoques que he denominado PRO-POBREZA se concentran en solucionar las consecuencias de la pobreza, pero no las causas de ésta, y por eso mismo, de manera no intencionada, fomentan la pobreza y la victimización.
Así como la pobreza es multidimensional, el desarrollo también lo es y significa un esfuerzo de políticas y acciones públicas integrales y unitarias de cada sector en cada territorio. La división sectorial del estado central va en contra de la necesidad integral de su presencia local. Lamentablemente cada sector público pelea por su parcela de poder e influencia en el territorio sin coordinar con los otros sectores, en muchos casos redundando en acciones o peor aun, contradiciendo lo avanzado por otros sectores.
Por ello se requiere una plataforma de coordinación de instituciones locales donde el sector privado tenga la voz cantante y lidere la proyección de la inversión pública y privada y a su vez se constituya en un aliado del sector público para exigirle orientación del presupuesto en las prioridades que den valor agregado a las inversiones productivas y apoyarlo en eficiencia y cumplimiento de la ejecución presupuestal.
- El papel clave del Sector Privado Local:
Este proceso no se construye solo. Tiene que haber líderes locales que impulsen las alianzas y los llamados a esta acción son los empresarios locales conscientes de las riquezas territoriales y de la necesidad de inversión productiva.
En la mayoría de los países de América Latina los territorios más ricos generalmente están ubicados en áreas rezagadas del interior albergando poblaciones en condición de pobreza porque no ha llegado la inversión pública o porque los gobiernos locales (regionales y municipales) no tienen los recursos suficientes o las capacidades de enfoque y de gestión.
Es necesario que el sector privado local que vive permanentemente en el territorio y es doliente de la ausencia o las malas políticas públicas del territorio lidere los esfuerzos del desarrollo territorial especialmente en promover el aprovechamiento de sus riquezas.
El sector privado local es el único actor con visión de mercado y permanencia territorial, a diferencia de los funcionarios públicos rotatorios. Por lo tanto, su liderazgo en la plataforma de coordinación no es solo deseable, sino una necesidad funcional para la sostenibilidad de las inversiones. El sector privado es quien le aporta la “demanda del mercado” al Plan de Inversión Pública.
La experiencia latinoamericana en este sentido es clara: Pro-Antioquia en Colombia, los Centros de Competitividad Regionales, en Panamá especialmente el Centro de Competitividad de la Región Occidental -CECOMRO; son esfuerzos muy exitosos liderados por el sector privado que han transformado sus territorios.
En ellos trabajan juntos el sector privado y el sector público fortaleciendo alianzas, lideradas por el sector rivado.
No se puede tener un bosque sano y floreciente (el país), si los árboles (los territorios) están enfermos o impedidos de crecer.
La suma e interrelación del crecimiento y desarrollo de todos los territorios generará sanos mecanismos de progreso y desarrollo sostenible nacional.
- Conclusiones
- Innovar enfoque y práctica del desarrollo inclusivo y sostenible en las políticas públicas
Reivindicando los territorios, especialmente los rezagados, como célula básica de la sociedad y cuna del desarrollo inclusivo y sostenible. Para ello fomentar en las familias y en el sector privado local la importancia del conocimiento de sus riquezas y la forma de aprovecharlas, además de recalcar la necesidad de involucramiento privado y de asumir el liderazgo.
- Impulsar el enfoque PRO RIQUEZA y el desarrollo territorial
La mejor manera de combatir la pobreza es impulsar la creación de riqueza de las propias poblaciones que están en circunstancias coyunturales de pobreza. La pobreza no es un mal endémico ni un problema estructural. Es una situación creada por la falta de herramientas y condiciones para generar riqueza.
Para impulsar la riqueza necesitamos detectar la identidad productiva construyendo los mapas de riquezas de los territorios, fortalecer las relaciones de confianza para la asociatividad y los encadenamientos productivos, trabajar una visión compartida de desarrollo y la estrategia de acción y lasalianzas institucionales locales multisectoriales y multinivel. Hacer un mapeo de oportunidades de inversión en base a demandas del mercado nacional e internacional y selección de proyectos con mercado, impacto en la producción, el empleo formal local, los ingresos locales, condiciones de vida, cuidando la naturaleza, y fortaleciendo la institucionalidad.
- Aumentar la inversión pública y privada en conectividad territorial y en infraestructura productiva y humana que permita desarrollar las riquezas territoriales.
Formar al personal de las entidades públicas locales (Gobiernos regionales, gobiernos locales provinciales y municipales, sectores públicos locales) en el mapa de riqueza local con capacitación técnica en gestión pública y criterios de priorización de la inversión pública y la ejecución presupuestal priorizando inversiones que pongan en valor las riquezas locales y atraiga inversión privada. Estos proyectos deben ser la base de los presupuestos indicativos y por resultados.
- Fortalecer las capacidades del talento humano local:
Conocimiento e internalización del mapa de riqueza territorial y capacidades emprendedoras y empresariales para la inversión productiva y la generación de activos. Alinear el currículo de formación técnica y profesional de las escuelas y universidades con el Mapa de Riqueza Local y la formación de capacidades emprendedoras y productivas. Esto transformará el conocimiento de la riqueza territorial en un factor de producción inmediato para las nuevas generaciones redundando en la formación de emprendimientos y empresas, relaciones de confianza y asociatividad para la producción, capacitación técnica y tecnológica para la innovación asociada a las riquezas locales, fortalecimiento institucional de los gobiernos locales y sectores públicos locales para tener una agenda coordinada de inversiones y desarrollo, gestión para el desarrollo territorial y las alianzas estratégicas privadas y públicas para la gobernanza.
- Cocrear el futuro:
Los seres humanos cocreamos nuestro futuro. Si partimos de un enfoque de escasez …… regodeando la pobreza, vamos a cocrear un futuro de escasez y de pobreza. Si partimos de valorar y aprovechar productivamente nuestras riquezas…logramos un enfoque de acceso al progreso y el bienestar ………y co-creamos un futuro de riqueza y prosperidad
Susana Pinilla Cisneros es antropóloga del desarrollo, administradora de empresas con especialización en finanzas y maestría en Políticas Públicas y Gobernabilidad. CEO de Acción por el Bien Común para el Desarrollo (El ABC del Desarrollo), ha sido Directora Representante de la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe en Panamá, Ministra de Estado en cartera de Trabajo y Promoción del Empleo, De la Mujer y Desarrollo Social y Consejera Presidencial en materia de inversión pública regional y local. Presidenta del Directorio de Entidades Financieras privadas internacionales y peruanas





